Llegamos al puerto con muchísimas ganas de sumergirnos en estas nuevas aguas, aún desconocidas para nosotros.
Preparamos las botellas, reguladores, etc y nos montamos en la zodia directos a cualquier lugar del mar para disfrutar de la belleza submarina. Anclamos, señalizamos, nos ponemos todo el equipo, tomamos nuestro último soplo de aire natural y allá que nos vamos.
El silencio predomina, le doy el OK a mi compañero y empezamos a disfrutar de este bello y tan poco explorado paisaje.
Esta vez sí que una imagen vale más que mil palabras.
Que lo disfrutéis!











